Las licencias médicas constituyen una de las materias más sensibles dentro de la gestión laboral y, al mismo tiempo, una fuente frecuente de contingencias legales para las empresas. Una administración inadecuada puede derivar en fiscalizaciones, multas de la Dirección del Trabajo, demandas laborales, acciones de tutela por vulneración de derechos fundamentales e incluso la nulidad del despido. Por ello, resulta esencial que los empleadores conozcan con precisión cuáles son sus obligaciones legales frente a una licencia médica y cómo gestionarlas correctamente.
Qué es una licencia médica y cuál es su efecto en la relación laboral
La licencia médica es un acto médico-administrativo que tiene por finalidad justificar la ausencia laboral de un trabajador por motivos de salud, otorgándole derecho a reposo y, en su caso, al pago de un subsidio. Durante su vigencia, el contrato de trabajo se mantiene plenamente vigente, pero se suspenden temporalmente las obligaciones recíprocas de prestar servicios y pagar remuneraciones, sin que ello implique término ni modificación de la relación laboral.
Obligación del empleador de recibir y tramitar la licencia médica
El empleador tiene la obligación legal de recibir la licencia médica presentada por el trabajador y tramitarla oportunamente ante la entidad correspondiente, ya sea Fonasa, Isapre o COMPIN. Negarse a recibirla, retrasar su envío o cuestionar su validez por vías informales constituye un incumplimiento que puede ser sancionado administrativamente y utilizado como antecedente relevante en un eventual conflicto judicial.
Plazos aplicables a trabajadores y empleadores
En el caso de licencias médicas electrónicas, el plazo de presentación por parte del trabajador se entiende cumplido desde la emisión de la licencia, sin necesidad de una gestión adicional ante el empleador.
Respecto de las licencias médicas emitidas en soporte papel, los plazos de presentación varían según el sector al que pertenezca el trabajador. Los trabajadores dependientes del sector privado deben presentar la licencia al empleador dentro de dos días hábiles, contados desde el día hábil siguiente a la fecha de inicio del reposo médico. En el sector público, dicho plazo es de tres días hábiles, contados en los mismos términos.
Tratándose de licencias médicas de descanso prenatal, postnatal, prenatal prolongado, maternal suplementario o maternal prolongado, emitidas por enfermedades derivadas del embarazo o del parto, estas pueden ser tramitadas fuera de los plazos antes indicados, siempre que se encuentren dentro del período de duración de la licencia. En estos casos, no corresponde aplicar la sanción por presentación fuera de plazo, conforme a lo dispuesto en el Decreto Supremo N°3 de 1984 del Ministerio de Salud.
De manera excepcional, si una licencia médica es presentada fuera de su período de vigencia, la COMPIN o la Isapre respectiva deberá evaluar la concurrencia de un caso fortuito o fuerza mayor, en los términos del artículo 45 del Código Civil, que justifique dicha circunstancia.
Respeto a la estabilidad laboral durante la licencia médica
Si bien la licencia médica no constituye un fuero laboral en sentido estricto, el trabajador goza de una protección reforzada frente al despido durante su vigencia. La jurisprudencia ha sido consistente en señalar que despedir a un trabajador mientras se encuentra con licencia médica, o inmediatamente después de su término, expone a la empresa a un alto riesgo de que el despido sea declarado injustificado o vulneratorio de derechos fundamentales, especialmente cuando existe una cercanía temporal entre la licencia y la decisión de término del contrato.
Importancia de una gestión preventiva y asesorada
Para las empresas, una correcta gestión de las licencias médicas no solo responde a una obligación legal, sino que constituye una herramienta clave de prevención de conflictos laborales. Contar con protocolos claros, capacitar a jefaturas, mantener una adecuada coordinación con el área de recursos humanos y disponer de asesoría legal especializada permite reducir riesgos, evitar sanciones y resguardar la continuidad operativa del negocio.
Una gestión laboral responsable exige comprender que la licencia médica no es una concesión del empleador, sino un derecho del trabajador que debe ser respetado y administrado conforme a la normativa vigente.




