Autodespido en Chile
En el contexto de una relación laboral pueden presentarse situaciones en las que el empleador incumple con las obligaciones que le impone el contrato de trabajo o la ley, afectando directamente los derechos del trabajador. Frente a estos escenarios, el ordenamiento jurídico chileno le otorga al trabajador herramientas para poner término al vínculo laboral cuando dichos incumplimientos alcanzan cierta gravedad.
El autodespido consiste en la facultad que tiene el trabajador para poner término a su contrato de trabajo cuando el empleador incurre en incumplimientos graves, trasladando a este último la responsabilidad del término de la relación laboral. En otras palabras, aunque formalmente es el trabajador el que decide poner fin al contrato, jurídicamente se entiende que es el empleador quien ha provocado dicha terminación por su conducta.
¿Qué puede hacer el trabajador frente al incumplimiento del empleador?
El trabajador no está obligado a tolerar indefinidamente la situación a la que se enfrenta cuando el empleador deja de cumplir sus obligaciones. Sin perjuicio de esto, es fundamental analizar la naturaleza y la gravedad de dichos incumplimientos, ya que no cualquier infracción permite poner término al contrato por esta vía, sino solo aquellos que afectan aspectos esenciales de la relación laboral.
En este sentido, situaciones como el no pago, el pago incompleto o reiteradamente atrasado de las remuneraciones, la falta de pago de cotizaciones previsionales, el acoso laboral o la modificación unilateral de las condiciones de trabajo pueden constituir causales que habiliten al trabajador para adoptar esta medida. Lo importante es que se trate de conductas suficientemente graves que hagan insostenible la continuidad de la relación laboral.
¿Cómo se ejerce el Autodespido?
Frente a tales incumplimientos, el trabajador puede optar por poner término a la relación laboral mediante una comunicación formal dirigida al empleador, en la que se expongan de manera clara y precisa los hechos que fundamentan su decisión. Esta comunicación es esencial, ya que delimita las causales que posteriormente podrán ser discutidas en sede judicial.
El ejercicio del Autodespido no se agota en la sola comunicación, sino que requiere que el trabajador acuda a los tribunales de justicia para que se declare que su decisión fue justificada.
Consecuencias
Si el tribunal acoge la demanda interpuesta por el trabajador, se entenderá que el término del contrato se produjo por causa imputable al empleador. En tal caso, el trabajador tendrá derecho a percibir las indemnizaciones legales correspondientes, incluyendo la indemnización sustitutiva de aviso previo y la indemnización por años de servicio.
Asimismo, el trabajador podrá exigir el pago de otras prestaciones adeudadas, tales como remuneraciones, feriados o cotizaciones previsionales impagas, lo que permite una reparación integral de los perjuicios derivados del incumplimiento del empleador.
En definitiva, el autodespido constituye una herramienta de protección relevante frente a los incumplimientos del empleador, cuyo ejercicio exige analizar cuidadosamente las circunstancias del caso, realizar una evaluación previa de los hechos y, en lo posible, contar con antecedentes suficientes que permitan acreditar la gravedad de las conductas denunciadas. El autodespido permite al trabajador poner término al contrato cuando el empleador incurre en incumplimientos graves, teniendo derecho a indemnizaciones si la justicia declara justificada la decisión.




